La autenticidad del compromiso social

Más que enseñar teorías y hacer una descripción de las carencias de la sociedad, enseña mucho más y es más educativo compartir, disfrutar con la gente necesitada, estar al lado y dar de nuestro tiempo.

Hoy en día, a la escuela se le exige que eduque en muchos aspectos, muchos más que las mismas materias de aprendizaje que son el origen de la propia escuela. Así, se pide al colegio que eduque en urbanidad en la mesa, en el respeto a los demás, en la igualdad y en la inclusión, en educación afectiva, en solidaridad y servicio, en el cuidado de la naturaleza y de nuestro entorno, etc. Son muchos aspectos que, según entiendo, tienen que ir ligados -precisamente- a la enseñanza de las materias: no constituyen un mundo aparte, tienen que estar integradas en el funcionamiento ordinario del día a día. Uno de los aspectos que, de cara al futuro porque es fundamental, tiene mucho peso en la educación es trabajar el compromiso social, abrirse para conocer y comprender a los demás, de manera que se desarrolle una sensibilidad especial por las personas más vulnerables y, al mismo tiempo, tratar de ayudarles con acciones que mejoren su día a día.

La semana pasada, Institució Lleida – Terraferma llevó a cabo una actividad en colaboración con Sant Joan de Déu, en la que los alumnos y usuarios de las dos instituciones compartieron todo un día de actividades de todo tipo, desde actividades deportivas y lúdicas, la comida, etc., hasta actividades de arte. Desde los alumnos más pequeños de Primaria hasta los mayores de Bachillerato -que eran los organizadores de la jornada- pudieron comprobar, de primera mano, lo que significa la alegría de colaborar, de ayudarse, de intervenir en un proyecto común. Todos aprendieron de todos, porque todos suman. De alguna manera, la actividad quería poner en primer plano que el compromiso social que se tiene que educar en las escuelas, tienen que ser una labor que haga implicarse personalmente, que la experiencia personal se introduzca hasta el fondo de los corazones, de manera que quede grabada para siempre. Implicarse es mucho más que colaborar, es darse a uno mismo, compartir codo con codo: esta es la mejor educación. Puede ser que estemos cansados del agotado eslogan de la necesidad de políticas sociales (que son necesarias, claro), pero lo que necesitan los alumnos, lo que necesitamos todos, es implicarnos más, probar el dolor y las necesidades de los demás y darnos a nosotros mismos.

Por esto, creemos, que más que enseñar teorías y hacer una descripción de las carencias de la sociedad, enseña mucho más y es más educativo compartir, disfrutar con la gente necesitada, estar al lado y dar de nuestro tiempo. Educar el compromiso real y personal, esta sí que es una de las materias importantes a impartir en el colegio.


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